
Desmenuzando la Tauromaquia en el estado de Querétaro en el 2025
enero 16, 2026En 2024, escribí una nota para este medio intitulada Un verano triste: Crónica de un delfín enclaustrado, cuyo comienzo iba así…
El sol pega abrasadoramente contra el borde de la piscina, un insistente repiqueteo proveniente del agua salpica las afueras, acompañando infantiles risas. La temperatura es de 28 grados en Playa del Carmen y es temporada alta; un idilio entre decenas de turistas y el hotel que se enclava en la Riviera Maya perteneciente a la cadena Barceló. En Barceló Maya Grand Resort, la pintoresca imagen de las felices vacaciones entrama una perversa realidad, de aquellas que se suscitan sutilmente, escurriéndose entre chapoteos y chasquido, silbidos y apremiantes órdenes. Hoy en día, son cuatro delfines cautivos los que viven bajo explotación y maltrato en uno de los delfinarios más pequeños de México, operado por Dolphinaris en las instalaciones del hotel. Donde en tan solo doce meses, dos de ellos -Plata y Alex- murieron. Plata falleció durante un festival y Alex encontró su fin tras diecisiete años de agotador y tortuoso cautiverio.
Este texto se propone retomar al anterior y actualizarlo, con miras a informar al público sobre lo que ha sucedido con la campaña de Salvemos a los Delfines, así como lo que se debe realizar urgentemente como continuación y ampliación de los esfuerzos colectivos depositados en frenar la explotación de los delfines en el país. Es necesario tomar el siguiente paso ya.
Dos años después, han acontecido importantes eventos con respecto al bienestar de los delfines en el estado de Quintana Roo: se viralizó un vídeo de noviembre de 2020 de un incidente no reportado en su momento en las instalaciones de Barceló en la Riviera Maya, en el vídeo, durante una presentación acrobática, un delfín con problemas oculares llamado Mincho cae brutalmente contra el borde de la piscina en la que “actuaba”, sobre la plancha de concreto. A pesar de su condición de vista, sus entrenadores lo forzaban a continuar participando en los actos de entretenimiento del hotel. No conformes con su ya desmesurada negligencia, decidieron ignorar la indicación veterinaria de descanso de quince días para Mincho tras el accidente. Apenas dos días después, fue reincorporado al espectáculo. A propósito de la indignada propagación del clip, las autoridades de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), realizaron una investigación que develó múltiples irregularidades por parte de la empresa hotelera, entre ellas: la realización de acrobacias sin autorización, la participación de delfines en tratamiento médico en actividades sin aprobación veterinaria y el exceso de personas en las interacciones con los delfines. Como consecuencia, PROFEPA clausuró definitivamente el delfinario de Barceló e impuso una multa de 7.5 millones de pesos.
De acuerdo con las autoridades, Mincho se encuentra actualmente en Dolphin Connection, un otrora delfinario operado por Dolphin Discovery y que se encuentra cerrado desde hace un tiempo. Se ha dicho que la empresa sigue atendiendo a los delfines, con la supervisión de la autoridad. Resulta apremiante la creación de un santuario para que sea el nuevo hábitat de Mincho y el resto de delfines en cautiverio.
A partir de este punto, surge #LeyMincho que pide a los legisladores lo siguiente:
- Prohibición de la reproducción de delfines en cautiverio y del establecimiento de nuevos delfinarios.
- Prohibición de las interacciones directas entre personas y delfines en delfinarios, además del fortalecimiento de los mecanismos de identificación y seguimiento de cada ejemplar para evitar irregularidades o sustituciones cuando un delfín fallece.
- Impulso a la creación de santuarios donde los delfines puedan ser trasladados por sus actuales poseedores, permitiéndoles vivir el resto de sus vidas en condiciones que sean adecuadas a sus necesidades, integridad y bienestar.
Para el 26 de junio, la #LeyMincho había sido aprobada por ambas cámaras del Congreso de la Unión en prácticamente casi todos sus términos. Posteriormente, el 16 de julio, la reforma fue firmada por la Presidenta de la República y publicada en el Diario Oficial de la Federación, entrando oficialmente en vigor. Si bien este logro supone un cisma en la protección de los mamíferos marinos en México, el trabajo aún no concluye. La reforma aprobada no incorporó el tercer punto de nuestra propuesta original de la propuesta. Por ello, te invitamos a sumarte a la siguiente etapa de esta campaña y continuar detrás de los cambios que aún hacen falta.
Cito al texto mencionado de 2024 que funge de antesala para este en un tono de recordatorio sobre los procesos traumáticos y perjudiciales a los que son sometidos los delfines en cautiverio:
El nado con delfines ha sido una actividad increíblemente lucrativa para la industria del entretenimiento. En algunas ocasiones, existe bajo la fachada terapéutica -niños con autismo, síndrome de down o parálisis cerebral, entre otros, son arrojados en la misma supuesta bolsa de curación- sin haber evidencia científica de mejoría en la salud que sustenten la práctica más allá de la que genera cualquier actividad que saca de la rutina a la persona atendida. En otrasocasiones, son espectáculos sumamente dañinos para el animal. Las interacciones invasivas comienzan en el arduo adiestramiento al que son sometidos y se extienden hasta los “besos, empuje de pie y remolques de dorsal” que se le ofrecen al público, turistas que en su inmensa mayoría, no interactúan cuidadosamente con el delfín -tiran de sus aletas, tocan sus ojos y orificios de respiración- provocando lesiones severas, deviniendo en daños a la integridad física del animal marino. Pasando por muerte a edad prematura, desgaste en su salud mental, extrema limitación del espacio al que su especie está acostumbrada y más, son los atentados que han experimentado los delfines en cautiverio y que seguirán viviendo si no se toma acción pronto.
La iniciativa de Salvemos a los Delfines nació en 2017, buscando impedir una reforma legal que forzaría la reproducción de más de 200 delfines y sometería a sus futuras crías a una vida de cautiverio, abuso y explotación. Tuvimos éxito. Ahora bajo la insignia de #LeyMincho, queda un tramo más por recorrer: eliminar el cautiverio con fines de explotación y lucro, adaptando espacios ideales en el propio estado de Quintana Roo para realizar una reubicación de los animales prisioneros.
Desde ANIMAL HEROES te invitamos a dejar de acudir y fomentar a cualquier delfinario, asimismo, desistiendo a los demás de hacerlo compartiendo esta nota o explicándoles lo que sucede al seguir perpetuando esta crueldad. De igual manera, te animamos a firmar la petición Salvemos a los Delfines y donar para la causa en el siguiente link:




